"Al llegar aquí, hace unos meses, afirmaba estar muerta. Desde que alguien se llevó mi equipaje donde tenía guardado un secreto y un cadáver..."

18 septiembre, 2010

De sopas y Mafalda

Existen mañanas en las que despertar significa otra cosa. Significa un lugar extraño, una persona desnuda a la que no conoces, caminar descalza hasta el baño, encontrar el baño, beberte la cara en un espejo, buscar en ella algún signo de fragilidad que diga no es necesario que te vayas. Hoy no es necesario que te vayas. Quédate. Vomitar hasta que el cuerpo deje de ser cuerpo, sentir miedo, asumir que sientes miedo de tu propia imagen, de ese rostro que parece la pieza final de un arma que se ha montado cuidadosamente hace más de doce horas, cuando aún las palabras y las piernas eran tuyas, y podías decir y podías andar, esperando que lo insoportable fuera muriendo fragmentariamente junto a todo el alcohol que hayas podido beberte, pero la muerte no existe, existe la soledad que es una muerte más grande y bastarda, porque la muerte sólo es un vicio de los vivos [hay quienes tienen poco vicio y se resisten a morir]. Significa rascar en el suelo, limarte las uñas hasta que todo quede a carne viva, hasta que te sangren los dedos ya sin tacto, las grietas en el suelo de tanto escarbar, abrir un hueco donde te quepan las manos, ya cansadas de hurgar sobre tejidos comunes el espacio suficiente para enterrar el corazón, porque dentro del corazón te ha nacido una boca que ha abandonado el rostro y quieres callarla como sea. Hay mañanas de esas, donde lo único que recuerdas son las líneas blancas perfectamente alineadas y cortadas sobre el libro de Mafalda la noche anterior, de nuevo mirar tu rostro en el espejo. Sentir el peso. Disparar.

21 comentarios:

Eurice dijo...

Despues de una noche aciaga solo ver las rayas en el libro es estar muy metida.
Recuerdo noches así que por fortuna ya han pasado a ser recuerdos "casi"olvidados, pero que estan ahi y conforman lo que soy ahora...
Un abrazo bien fuerte!

Alamut dijo...

Esas mañanas, que a veces no llegan ni a serlo y quedan en escapadas en mitad de la oscuridad a una realidad menos dolorosa. Esa sensación de desperdiciarte, de antieconómico de deroche de algo que una vez entregado te disminuye, se pierde y es difícil volver a recuperar...
Cuando las manos se han deshecho y ya no queda un centímetro cuadrado de suelo en el que escarbar para ocultar de nuevo el corazón ...
Besos

♦PªU♦ dijo...

Me encanta como tus palabras siempre calan dentro, y aunque a veces no me identifico con TODO el texto (aunque si logro disfrutarlo todo) siempre hay una parte de él que me ataja y me dice que no estoy sola, porque leerlo fue casi que leerme.

Te mando muchos besos!!

Camy dijo...

Espero, deseo, ansío, mañanas con más luz, menos dolor, más sol, más esperanza, con muchos vivos con con poco vicio y que se nieguen a morir; las otras, algunas, las hay, vienen solas y son tan dolorosas...
Un beso

CHÂPEAU dijo...

La soledad es un sádico premio, intransferible, adictiva, inexplicable... incomprensible ¿es un vicio egoísta regalarte a tí mismo?

Supongo que beber y olvidar sigue siendo lo mejor... mejor que cambiar. Es lo que hacemos todos.

"¿Y si en vez de planear tanto voláramos un poco más alto?" (Mafalda jaja)

Rossina dijo...

TRASCENDIDOS ESTOS TRAMOS NOS RECONOCEMOS EN VIDA Y EN LA MERA SUPERVIVENCIA, SE TRATA DE ACEPTAR LOS TRANSITOS.

Miguel Baquero dijo...

"El rostro que parece la pieza final de un arma..." yo creo que hasta de esas situaciones extremas que cuentas también se puede extraer muy buena literatura

Escribir es seducir dijo...

QUE BUEN TEXTO DE TANTAS COSAS QUE NOS SUCEDEN CUANDO DESPERTAMOS

FELICITACIONES

SALUDOS

Walter Portilla dijo...

Pero hay siempre un mañana que deja de aletargar la vida y nos abandona a las raíces de lo cierto, lo que realmente existe y es. Y hay, como a veces te lo leo, un trazo que seguir sin deambular ni perder el camino, un trazo a todas luces transparente y recto.
Regreso a leerte querida Paciente, siempre a gusto en tu espacio, un palcer leerte. Un beso.

Miguel Rodríguez dijo...

Habré tenido de esas noches...

Intenso.

me gusta y te saludo.

Pilar dijo...

La cartera vacía, los ojos entreabiertos, la lengua ágil y el corazón embustero. Éste es el regocijo del alma cuando la mente se apaga.

Con las legañas vuelve a derramarse.

Un beso

BUENAS NOTICIAS dijo...

Al final, todo es una ilusión, un sueño. Incluso la soledad...

J. G. dijo...

..y limpiar la carbonería, también es fundamental.

Me ha gustado.

Zazish dijo...

Ni más ni menos que alucinada me dejas.

Pez Susurro dijo...

es EXACTAMENTE asi.


asusta tu precisión...




un beso

Rossina dijo...

ya es tiempo de nardos y geranios y urge llevarselos ;) ¿Encontro lectura nueva?

Sombras Chinescas dijo...

Más que el vicio, la muerte es la escapatoria de los vivos.

Y la soledad es una amante caprichosa que te acoge cuando no la deseas y te desdeña cuando la pretendes.

Saludos.

Bellaluna dijo...

Te leo. Me veo. Ya he encontrado tu puerta. No te preocupes. Estamos de los tiros. Mi madre dice que todo se apacigua con los años y que las arcadas al despertar se quedan en rictus cotidianos. No sabes cuanto tiempo sin coca... ya sólo maría.

Ducha y descanso después del café y con croissant. Sin obesionarse.

Beso, cariñote.

L.

don vito dijo...

Hola, bello blogg, preciosa entrada, gracias por compartirla, si te gusta la poesía te invito al mio,será un placer,es,
http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
muchas gracias, buen día, besos.

don vito dijo...

Hola paciente, he regresado tal como te dije, y he venido para quedarme, dónde mejor...? gracias por tus palabras, pasa buen día, besos.

La sonrisa de Hiperión dijo...

UN placer volver a pasar por tu espacio...

Saludos y un abrazo.