"Al llegar aquí, hace unos meses, afirmaba estar muerta. Desde que alguien se llevó mi equipaje donde tenía guardado un secreto y un cadáver..."

06 septiembre, 2009

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"Lo que no se ve no duele. Intento arrancarme la piel de esta ceguera, aún en sombra, pero no hay quien pueda hurgar los escombros que se conservan dentro de los ojos, no me duele lo rojo de una boca que estalló detrás del muro. Intento mirar cómo caen los segundos sin romperlos, es posible quedarse quieta mientras el tiempo rueda, no me duelen las balas en Kivu cuando hablo por el móvil. Padezco una terrible enfermedad, que se deshincha en mi cuerpo para darle dimensión a la ignorancia, en absoluto es un delirio de mi propio cerebro que desea abandonarme, no me duelen las tres mil violaciones a una niña de Sudamérica. Intento disociarme, romperme la mirada en algún rayo como si me hubieran fusilado el tres de mayo, no me duele que la luz del sol a Heinrich von Kleis le destrozara. Sólo son estas cuatro paredes, el papel en blanco, sólo mis ojos temblando sobre la cara de un muerto, no me duelen los cadáveres que no desvela la opacidad de la vida. Absolutamente ciega, como si la claridad fuera un códice de páginas negras donde no se leen las letras más que en video inverso, caminando sobre el vórtice de una hoja que te corta la yema de los dedos, sangrando una larga enfermedad, ajada de sabores oscuros, no me duelen las ochenta y siete puñaladas en “defensa propia” a un homosexual de Iowa. Me he golpeado con palabras, múltiples veces, la cabeza, “lo que no se ve no duele”. No veo nada, hace tiempo me volví invidente, mis ojos sólo recogen imágenes leves, no veo otra cosa que la bruma que dejó el humo de un cigarro, cualquier cosa que se asimile al silencio, al interior de una caja donde me encierro, cambiante, de negro a negro, con lentitud de líquido espeso que se derrama sobre mi cuerpo, cubriéndome los ojos obstinadamente. No, no, el dolor es ciego como un árbol quemado. El ascensor también sube lleno de silencio, lo he notado, el abandono se aleja de la misma manera, me duelen las cosas del silencio, con sus estanterías vacías y sus pisadas de ningún zapato, estoy también ciega de sonidos, con la boca, las manos y la piel ciegas, no me duelen las nubes radioactivas en Tomsk. Si me levanto, nada existe, si apago la luz sigue siendo de noche, el dolor es un oficio de los ojos, mira el dolor ¿alguien lo ha visto?, no me veo la fiebre si no me la encuentro, llevo repugnantemente vestidos a mis ojos, y así, atrozmente ciega de tortura, enferma, devastada, sitiada, nocturna, te escribo; los besos que das ahora, no, tampoco me duelen.

12 comentarios:

La paciente nº 24 dijo...

Video inverso.

Calle San Juan de Dios Nº8 dijo...

En primer lugar, es genial la presentación y el hacernos buscar tu texto. Le das mucho enfasis a lo que cuentas.
La ceguera evita que el sol queme nuestros ojos, pero la incertidumbre del color de sus rayos no hieren por dentro.
El silencio asesina el oido con su apagada daga.
Los sentidos se desvanecen poco a poco cuando queremos evitar el daño, pero cuando nos damos cuenta descubrimos que nos hemos matado nosotros, por dentro, intentado que no nos maten otros por fuera.
Me ha impresionado gratamente.
Un saludi desde mi calle.

M dijo...

Gracias, nº24. Yo también vengo, aunque en silencio, estoy aquí.

Alberto Espejel dijo...

agosto fue terrible . ¿has sentido cuando se te va la fe? . la ves cómo se desprende de ti, se te quiebra y tú te quiebras con ella, es angustiante . he andado con ganas de perderme y eso ocurrió, que en cuanto escribí aquella entrada lo apagué todo y me apagué y entonces no había forma alguna en que las ganas volvieran, las ganas de salir a encontrarme con otros, las ganas de venir a buscarte y decirte "te escribí un texto" (porque, para colmo, el texto lo escribí pensando en que lo leyeras tú en particular), las ganas de seguir escribiendo, de seguir encontrando

a veces me pasa, estas tristezas de pacotilla, luego descumplo acuerdos y dejo de felicitar a amigos en sus cumpleaños (esto pasó esta semana)

ah, si tú supieras que venía seguido a leer tus entradas de agosto... una y otra vez porque ambas me gustaban mucho, sobre todo la del 19: ahí te sentí cerca, por esto de hablar desde la ciudad, a mitad de un ahogo de gente y árboles

(aratsab ose noc euq y sojel ed etraipse omoc are, aíbircse ol et on orep) rojem aítnes em ose noc euq y sadartne sajeiv sut aíel y otar nu iúqa abadeuq em euq sareipus út is, ha

mi hija nació un 3 de mayo

he escuchado mucho a los smiths

Anónimo dijo...

Qué sorpresa, Alberto, econtrarte aquí.

M

J. J. García Rodríguez dijo...

Vine con el decodificador de Canal+, con el software pirata, con los codecs recién descargados, pero sobre todo vine con mucha egiptología y ánimo descifrador
-hasta una linterna de luz inversa me traje encendida en el casco- dispuesto para la decodificación. ¡Qué sorpresa de fundido en negro!

Y bueno, me gusta mucho lo que dices. Lo que se dice. Parece que se confirma que el ser humano es un ser fundamentalmente visual... (Vaya fotillo currada, 24).

Agostina dijo...

Una fotografía y un mundo detrás de ella.

Camy dijo...

¿Por qué en más de una ocasión te dejo un comentario y ¿¿¿?? se pierde en la red?.
No puedo repetir lo que he escrito con anterioridad. ya no tendría la misma sinceridad.
Creo en las casualidades, en las vibraciones, en...
¡Hoy no veo pero siento.!
A lo mejor mi mensaje anterior llega algún día a su destino.
Repito eso sí, un beso y fuerte

BUENAS NOTICIAS dijo...

Querida paciente, este dolor tan grande estalla en tu pecho y se convierte en palabra. Tendrás que buscar el camino para salir de ahí (si es que quieres salir de ahí). Y esos besos, ahora no sirven. Creo...

Alguien me dijo una vez que "hay muchos mundos dentro del laberinto". Es complicado vivir cargando con todas las heridas del mundo.

Te envío un abrazo fuerte. Muy fuerte.

Mauro dijo...

"El dolor es ciego como un árbol quemado".

El dolor es sordo ante la dicha, el chillido ahogado de una fardela moribunda.

El dolor es mudo, y se embrolla en su nido de espinas clavadas al pecho.

Por cierto, los disfruté, aunque discrepo. Lo que no se ve, si duele.

Anónimo dijo...

Mu bueno colegui, me ha encantao!!, como te lo curras, queda pendiente el de "haciendo...nada o haciendo demasiado, que no se que es peor :DDDD", aqui te dejo unos efectos especiales, bss. Hadita de los Bosques.

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Argonauta dijo...

Querida Paciente nº 24, lo leí sin respirar.

Complicado ese equilibrio entre la lucidez, la ceguera y lo que el corazón puede tolerar.

Saludos desde el Mediterráneo.