"Al llegar aquí, hace unos meses, afirmaba estar muerta. Desde que alguien se llevó mi equipaje donde tenía guardado un secreto y un cadáver..."

19 agosto, 2009

Así como cuando



Cuando los árboles se cambian por una moneda, hay soles de plata y oro, perfiles políticamente correctos, cielos despellejados de ramas, armados de ladrillos, con un alma de acero. Cuando al asfalto le crecen flores que ignoran las muecas prohibidas de la cuidad, le cruje un dolor a las sombras de la calle, y camino. Entonces recuerdo la disposición de mis piernas para bucear entre la gente, batiscafo inmerso en olas de carne, pero no es más que un perro olisqueando la vida en los zapatos ajenos. No hay quien adiestre a la naturaleza, ya no hay quien empuje la vida con la mano de la lengua. En este aluvión de bosques hormigón-armado la inocencia es un pañuelo viejo atropellado por las gomas de un coche nuevo, ya no hay palabras que no tengan sabor a ceros o a tarjetas de crédito, ni una sonrisa vendada, sólo ojos de hierro domesticados en escaparates que venden corazones repletos. Tú no fuiste menos, y yo; supongo, estaré en ello. Camino en mí y en nuestro silencio que es una conversación que me asalta intermitentemente, como todos estos semáforos; rojo, ámbar, verde. Verde carne, verde pelo. Mi espejo por tu sangre. Mi herida por tu duelo. Nos regulan las señales, los pasos de cebra, los servicios policiales, el miedo que siempre fue impuesto, las leyes empapeladas y el cansancio de los vagones de cualquier tren que nos sube y nos baja de la tierra al infierno. Me acerco a un árbol cuando se le mueven las ramas, cuando el sol se desliza por sus hojas abriendo y cerrando sus ojos, el verde es negro, lo marrón sombra, y con un tímido giro descansa en el suelo, iluminando un lugar y oscureciendo el resto, entonces creo que el sol es un pájaro que se posa en la gavilla del cielo. Enredo mis piernas en todas sus ramas, aquí, donde lo único que se desguaza es el viento, siempre pasa el viento, verde viento y las monedas no valen nada, nada más que un brillo que cambia también con una piedra. Somos inútiles para los árboles y para el silencio. Miro la ciudad de lejos, esa ciudad de talleres y relámpagos humanos, de hormigas y paraísos altos, de niños con navajas y madres de trece años, no veo a nadie con un libro en la mano, siguen mis piernas buceando, y todo, absolutamente todo, tiene un desorden, así como cuando yo te amaba---


18 comentarios:

Robërto Loigar dijo...

Me descompone mirar por la ventana.
Bucear en aguas verdes.
Domesticar la vitrina de las tiendas y que mi dinero saca la lengua desde una puerta de plástico.

Te leí tres veces.
Tengo síntomas de metropolifobia

Laura dijo...

ay
un abrazo

J. J. García Rodríguez dijo...

El Pasillo se pone íntimo. Y la intimidad es una noche rememorando un pequeño romance de piernas enredaderas. La luna soñada en ellas se mira su brillo de plata y ellas, verde cielo, verde sangre, no la pueden tocar. Ay, noche para siempre despierta. Ay, día somnoliento. Ay, si en lo alto pudieran saber las raices del sueño.

...comento plácidamente, como con manos de resolver un puzzle que da igual.

Hasta pronto.

Walter Portilla dijo...

Y entre que llegas a darte cuenta que extrañas compañías y que estás a veces muy sola, se te antoja disuadirnos de que no existe nada que te haga volver la mirada por donde las flores se percatan de tu presencia. Es una soledad incomprendida la soledad que nos obligamos a llevar a cuestas, aun cuando García Lorca sea quien trate de acelerar tu mirada. Y el desorden del amor y del gozo de estar acompañado, es dulce si comparas su dulzor con el del orden que aprieta el paso solo, por las calles solas y con lluvia.
Un beso querida Paciente, días que me pierdo, días que quiero recuperar.

Violeta dijo...

Que visible es la "nada" cuando el amor salta por la ventana...un beso enorme mi querida niña.

BUENAS NOTICIAS dijo...

"Cuando al asfalto le crecen flores" me recuerda al maravilloso cuadro de Picasso, en el que, en pleno medio del caos, se enciende una luz de esperanza. ¿Estás nostálgica, querida paciente?, ¿hay cierta esperanza en tu nostalgia?

Te mando un abrazo. Fuerte fuerte.

Argonauta dijo...

La vida suele ser bastante claustrofóbica. Puede que la poesía esté en la forma de mirarla.

Saludos y admiración.

Anónimo dijo...

Hola caracola!, aki toy buceando en tu pasillo mientras velo el sueño de mis pececitos.. vamos que estoy currando de noxe ;-),aun no has puesto timbres , ayss con lo que me gustan jejeje...Ayer lei una frase que me encanto " La Felicidad es un estado de locura transitoria", entonces yo debo ser mu feliz eso seguro xk ultimamente estoy más loca que loca, un abrazo super colegui.

La paciente nº 24 dijo...
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La paciente nº 24 dijo...

Querida anónima:

Lo tuyo empieza a no ser transitorio...jaja, nos vemos.

Angus dijo...

Me encanta.

Nereja, he dicho dijo...

Gracias por todo "loca"!

¡Yo debería leerlo otras tres veces más! Ya sabes, la "espesura mental" que me acompaña últimamente... además con este calor no hay neurona que trabaje sin cobrar. Y aunque no sea tan sofisticada, yo te digo que me apena la ida del señor Papa, y sólo soy capaz de notarlo en mi estado más ebrio. Poyeya sabe.

Nereja

La paciente nº 24 dijo...

Nereja he dicho:

Tu “espesura” no es más que un incómodo arbusto, más después de cinco cervezas de frambuesa, ya sabes. Igual me gustaría saber los honorarios de tus neuronas en verano, por si puedo hacer algo. La idea del señor Papa es una gran pérdida para el mundo, lo sé, ya sabes, si quieres hacer asociación pro-señor Papa, llámame. O en su defecto para emborracharnos. Poyeya está de acuerdo con lo que hablo.

Nereja he dicho dijo...

Lo de emborracharnos está hecho, aunque sea en una noche de martes sin marte, no importa. No sé que tal le sentara a mi "espeso", tal vez sufra algunas bajas, pero no importa mientras las neuronas que se pierdan sean las adecuadas.

Camy dijo...

Así como cuando. sí como casi siempre me quedo cuando te leo, muda, tus textos entran de lleno en mi cerebro y me conmueve el alma , siento que no tú, la otra o yo nos encontramos perdidas en una sociedad sin razón, en un mundo sin final, putrefacto de tarjetas de crédito y anhelos de hormigón. ¿y los sentimientos, la humanidad, dónde quedan?.
Verde carne, verde pelo, verde que te quiero verde
¿nos salvamos?
Un beso

Violeta dijo...

cielos niña cuanta poesia hay en semejante prosa..pasear por tus posts son una verdadera aventura para los sentidos...un beso enorm mi querida navegante..

Allek dijo...

como estas?
pasaba a saludarte y a invitarte a que visites mi caja!
un abrazo!

Allek dijo...
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