"Al llegar aquí, hace unos meses, afirmaba estar muerta. Desde que alguien se llevó mi equipaje donde tenía guardado un secreto y un cadáver..."

08 agosto, 2009

Porque es agosto y los pájaros azules




Las cenizas de un estruendo, ese flujo de silencio tras las lenguas es esta ciudad en agosto. Si pudiera escoger, elegiría un ruido infinitivo, porque la acción del infinitivo se genera de lo global, no hay qué, quién, ni cómo, algo de eso nos enseñaban en el instituto. Un ruido sin circunstancia, roto y vulgar, con sus gritos ahí; tirados por el cielo, donde deben estar. Ahora la azotea sólo convive con el ruido de la ropa al secarse, he aprendido de su vaivén algún giro, ir, venir y enredarse si el viento se pone agresivo. Algo así como la libertad. Cuando se recoge la ropa, creo, se recoge el mundo con las manos, una hégira leve y muy doméstica más allá de los tejados. Llega así el verano a la azotea igual que vino a la ciudad. Me pregunto si al recogerme una coleta también se recoge el aire o el humo de las fábricas, si vamos guardándonos a pedazos dentro de alguna parte. Irse recogiendo desde el silencio de unas manos hasta meterse en un cajón donde acaban las cosas que no le sirven a nadie. Que no sirven para nada. A eso, más o menos, llamaríamos pasatiempo o –a saber- efectividad. Aunque tal vez ahora se pudiera llamar jugar al escondite. La vida juega al escondite en medio de todo este silencio. Un silencio de terciopelo. Nos pasamos el tiempo haciendo cosas en silencio, coleccionistas de estatuas o de monedas, de esas que se ahogan en las fuentes públicas. Sin darnos cuenta, tan silentes. Hoy es agosto, un agosto de pájaros azules que pían en las aceras este calor de locomotora. Ya de niña me encantaba aquella frase de “hacerse el agosto” que apenas entendía “Mamá, yo quiero hacerme el abril”, ella siempre reía, y ríe, muy fuerte las cosas mías “Sí mi vida, sí”. Más que hacer meses deberíamos poder repararlos; meterle mano al calefactor de diciembre, a la tubería de octubre o al mes de enero en la noche de reyes. Pero hoy es agosto, simplemente eso, y el silencio es unos zapatos que tengo tendidos en la azotea, además del alma que abandoné en Atocha para que se le aireara la gaviota que aún está de regreso. Porque en agosto siempre se va, jamás se regresa.



[Lo voy a llamar |||| Azul |||| con una mano, para destrozar el cielo inventándome un gesto dentro de la frase “Me dejaba llevar”]

16 comentarios:

Walter Portilla dijo...

Mi agosto es de vientos, querida Paciente y confluye en idas como un pensamiento insoluto. Y aunque parezca triste, agosto es de sorpresas; como tu abril que te hace, pues tú no te lo haces.
Este agosto en que el sol se antoja muy fogoso y es la luna la que juega al escondite, querida amiga, te recuerdo que las palabras que se escriben, se tatúan y se leen, son las que forjan cada paso y cada huella.
Un beso querida amiga, medio desparecido aún, pero todavía con vida.

Carz dijo...

A algunos nos pesa la historia -esa irrealidad que nos hace sangrar el alma cuando se injerta en un corazón- y nos lleva a inventar mares, no porque admitan la zozobra, sino porque generan horizontes, no porque sustenten tormentas, sino porque extinguen tempestades.

Y, al sur de Atocha, en mi memoria -pero estrictamente al sur contiguo- andan los ojos queriendo ser gaviotas, y las uñas aprenden a ser herramientas de minería, y, de dentaduras, hacemos una puerta... dientes como pilares de unos pechos, sonrisas como una barbacana que mantiene el embate superado el foso.
A veces todo parece tan sencillom que asusta, barrido el tiempo, achicado el espacio, tendido el ser como se tiende la colada, con el alma engrosada por la niebla, como los pies lastrados por el barro, como unos ojos-gaviota y su reflejo en la nada a trescientos por hora.

Y este silencio que no existe (y que nunca debiera de inventarse)

Violeta dijo...

Dios mio niña, jamás se me habia ocurrido pensar y mucho menos describir algo tan maravillosamente como tu lo has hecho, mientras te escribo suenan las campanas de la catedral cerca de mi casa, en agosto...y después de leerte les prento la atención que no le dia en otros dias..es un placer que me hagas pensar en cosas pequeñas de la vida cotidiana...Un beso enorme en medio de este calor..

Laura dijo...

cuando la ropa no necesita ser colgada
porque se seca de camino a la línea de tender
y los colores no retumban al sol en las azoteas
porque el calor los destiñe en un arcoiris de sequía
agosto siempre un mes de aniversario
del oasis entre la incertidumbre
de la nada antes de lo posible.
Hay mucho que decir.
Pero me quedo con los pájaros azules piando desde las alcantarillas, esperando. Esperando.

Walter Portilla dijo...

Te decía querida amiga, que seguía con vida, y vengo, precisamente, a reiterártelo, sigo con vida y he vuelto, jajaja. Te espero y claro, regreso.
Un beso

Argonauta dijo...

Querida Paciente, yo diría que en realidad siempre se va. Y que el regreso es sólo una ilusión.

Y que nunca me había parecido tan poético recoger la ropa tendida como hoy.

Saludos desde el Mediterráneo.

J. J. García Rodríguez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
J. J. García Rodríguez dijo...

Hay terrazas que tienen algo que ver con los ratos de recreo de los patios de colegio. Por ahí, pasabas, tú, y te has parado una vez más a recibir los sonidos del silencio. A recibirlos, o casi casi, a recepcionarlos, diría yo; como si fueran balones de voleibol de esos que saltan de un lado al otro del alambre tendedero. Tú misma en el aire luego los rematas al otro lado donde hay una cesta de la ropa vacía imaginaria, insonorizada, ideal para retenerlos... Tienes buena puntería, no se te ha escapado ni uno.

Siempre es increíble sentarse a observar poéticamente como pasa la luz de tu lenguaje, a través de de tu presente, de tu deseo, de tu memoria, y hace ante mis ojos un brillante efecto caleidoscópico de sentimientos. Muera el blanco y negro. Esto es como la magia, o algo así.

Por cierto, si el chinchón es bebida tan castiza y anisada que me han contado, entonces no tiene nada que ver con el vino dulce.

Que pases buena noche.

Robërto Loigar dijo...

Querida paciente,
Agosto vino, como ayer...caluroso.
Dejandonos su tatuaje en el sudor.

En los alambres electricos cuelgan unos pajaritos azules. No les había oido antes, hasta ahora.

Me encanta leerte, con todos mis Agostos

Violeta dijo...

Me han regalado ese tipo de premios que se dan por cariño..y que mejor persona para comnpartirlo que tú..espero que te guste, lo dejo en mi blog. Un beso mi querida navegante.

BUENAS NOTICIAS dijo...

Ay querida paciente, siempre me encantan los lugares a los que tú me llevas. Recoger el aire con la coleta, hacerse el abril, irse sin regresar. Chasqueas los dedos y aparezco en un mundo mágico, en el que todo es posible. Como si fueras la prima más cercana de Alicia, en el País de las Posibles Maravillas. Eres mágica. I love you.

Ely Cadillo dijo...

Mi Agosto sucks, pero no tanto como Mayo.
Un beso.

Agostina dijo...

Escribir es transformar el dolor, en algo más.
Esa frase me recordó su escrito y todo el arte que lleva dentro.
Gracias por el comentario!
Un saludo, genia.

Anónimo dijo...

estamos en septiembre, pero al leer tu " agosto" vienen a mi mente recuerdos q se agolpan.. cuantos meses llenos de felicidad, cuantos meses llenos de tristeza.... es curioso pero esos zapatos tendidos me recuerdan a los de un alma gemela a la cual quiero, aprecio, admiro... y no podría seguir calificandola p q si la perfección tuviera nombre, se llamaria cm ella.
Esacosca

La paciente nº 24 dijo...

Anónimo/a:

Pues es hermoso eso de tener a alguien para recordar cuando se vean unos zapatos, o poder adjetivar a la perfección con un nombre, todo eso lo tienes, supongo que a ella también.
Tú me has recordado a una persona, o he querido que me la recordases, no sé.

Complicidad del Roce dijo...

(los meses son excusa
para tomar el mundo
y caminar por los tejados)


en mi país, agosto es el mes de los gatos, que se aparean mientras la ciudad duerme.

cuando despertamos, pedazos de pelos invaden nuestros jardines. habrá quien piensa que son niños, que "se tiran el pelo después de jugar", pero a la noche siguiente, un alarido refuta inmediatamente la tesis.
entonces surge toda fábula alrededor de los cuerpos.