"Al llegar aquí, hace unos meses, afirmaba estar muerta. Desde que alguien se llevó mi equipaje donde tenía guardado un secreto y un cadáver..."

05 abril, 2010

Caso omiso



Sé que volverá a suceder. De hecho basta con contar hasta dieciséis para que de nuevo se ponga en rojo y un coche cruce. Pensar infinitamente en el poder de las luces que son, incluso, capaces de parar el mundo. O tú diciéndome “nos prohíben tantas cosas” y yo sólo sonreír a la palabra “prohibido” como sonríen los niños a las palabrotas. Pronunciarlas contra la pared, creyendo que si estás cara a la pared nadie será capaz de verte, por el simple hecho de que tú no los ves a ellos. Decir secretamente y en voz baja: Puta, rojo, joder, prohibido. Mirar de reojo. Me gustan las luces que nadan sobre el mar, toda la ciudad flotando encima del agua, no sería posible sin las luces ¿lo has pensado alguna vez? No sé por qué a Laura le conté que papá siempre me dice que yo espero a que los semáforos maduren para saltármelos –en rojo-, y debe ser así, confieso que a las luces siempre quise manejarlas a mi antojo. Te aseguro que alguna vez, incluso, abrí la boca para intentar morder una luz que se colaba por la ventana de mi cuarto. Atraparla allí, en la oscuridad del paladar, saborearla… pero al cerrar la boca estaba ella sobre los labios, sellándomelos, diciéndome algo así como “calla”. Es hermoso ver la energía de las luces sobre cualquier cuerpo y al encender la luz de la mesa de noche ese ángulo amarillo sobre el libro, pienso de inmediato en las farolas y puedo ver perfectamente mi sombra brincando, reflejada en la pared o arrastrándose por el suelo. Recuerdo el temblor de la luz de tu linterna cuando desde la puerta de abajo parpadeaba, porque significaba “baja” y yo salía disparada por las escaleras del patio. Esas noches, cuando la casa, por fin, estaba iluminada, podíamos ver, en su interior, a los niños jugar con el tren eléctrico, las chispas de su chimenea eran como diminutas bombillas saltando de un lado a otro, nos quedábamos allí hasta que se nos ponían los labios morados del frío -contra el cristal- o alguien apagaba la luz como quien apaga las funciones, y regresábamos con los ojos líquidos a dormir. Echo de menos el líquido de tus ojos, tenía la estructura perfecta de una luz diluida encima de un globo. Pero no me gustan todas esas luces que están metidas en las señales, las que han instrumentalizado del lenguaje concreto de las cosas, no me gustan las luces domesticadas, las que están encerradas en soportes, como si pudieran existir cajas para guardar las luces y convertirlas en tesoros…Y dieciséis. Cruza un coche. El reflejo de la luz mira y mira hacia abajo, centelleante, como una estrella afilada clavada en el asfalto.

36 comentarios:

Beats dijo...

Que sería un mundo sin luz? Sin luces que empaparan todo lo que tocan?
Sería estremecedor no?...
A mí me encantan partcicularmente cuando la noche viste la ciudad y las luces se apropian de todo.
Te imaginas un gran apagón? Plaf!De golpe; que toda la noche se quedara todo a oscuras?bañadado de negro?

Eurice dijo...

Fantastico relato!
Opino como tú, me gustan las luces naturales, la del amanecer, la del mediodia, la de cuando cae la noche, la de la luna en la penumbra, el tililar de las estrelas...
Espero que hayas disfrutado de tus vacaciones.
Un saludo

Entransicion dijo...

La profundidad de tus palabras.
Cuando yo era pequeña,y corria horas y horas hasta el anochecer por las únicas pistas que poseia (aquella vieja y encerrada carcel que me vio nacer)colándome en el cesped verde salpicado por la lluvia que empezaba a caer (cuando ya nadie miraba porque todos se habian ido)y yo seguía allí,mirando la luz tenue que las farolas producian sobre mi y sobre la hierba y sobre mi sombra (y seguia corriendo bajo la lluvia)un poco más-me decía-,y cuando sentia el latido de mi corazón como si lo pisara,entonces,veia ventanas que se abrian para mi en un futuro,queria saltarlas y atravesar esa puerta cerrada con mis candados(no podia) no tenia dinero,no tenia familia,no tenia nada para saltar la puerta a la vida,solo el esfuerzo que ya nunca mas tuve,pero que en aquel entonces,cortorneaba mi cuerpo,lo habia fuerte,fuertes mis pasos agitados,y el sudor en mi ropa y el dolor de mis pies,después de haberme escapado del colegio donde miles de niños amamantados de ira y burla hacia los demás,dormian como maniquis,yo seguia alli,cada noche,esperando la ventana que se formaba entre la luz y las sombras....

Siempre quise ver alli una ventana...Se que quedó clavado en la retina...


Adoro tu profundidad,porque yo hace muchos años,estaba empapada de ella para soportar el dolor.

BUENAS NOTICIAS dijo...

Vengo de estar unos días envuelta en luz, querida Paciente. Pero una luz que no es artificial, una luz brillante y sanadora. Y justamente así he regresado. Sana. Nueva. Quizás, incluso, entera.
Te mando un abrazo fuerte. Muy fuerte.

Bellaluna dijo...

La luz artificial es tan nueva que aún nos deslumbra: colores, brillos, reflejos, destellos, día en la noche, luces de la ciudad: Picadilli, Broadway, Richelieu-Drouot... nos deslumbra el progreso, no nos acordamos del ocaso, la luna llena, las velas encendidas, fuego de hogueras.

Esta mañana volvió sonar el despertador con la noche detrás del cristal. Todas las puertas del corredor cerradas. Sin noticias de la paciente...

Rochitas dijo...

las luces nos gobiernan. os colores hablan. Evidentemente los que escribimos liberando verde, tojo o naranja.

Rochitas dijo...

os = los
tojo = rojo

1600 Producciones dijo...

Un relato que me hizo feliz, ¿vale la pena aclarar por qué?

Mis saludos admirados.

Entransicion dijo...

Cuando mi seretonina esta en condiciones si que de vez en cuando puedo ver mariposas.Lo malo,es que hay pocas veces en las que esto suceda.

¿Y tú,como te sientes?Más allá del tipico,bien,mal,vamos tirando...


Un besote

Camy dijo...

Hoy me has iluminado!!!. La luz, tuya, propia, se escapa de ti y llega ¿adonde? , no sé adonde, pero seguro que hasta aquí. Sigo diciendo o pensando palabras prohibidas, creyendo que nadie las adivina y me sigue gustando saltar los semáforos en rojo. ¿Hasta qué número cuento?.
Un beso

Señor Posmópolis dijo...

alguna vez viajé desde un pueblo con pocas luces a una gran ciudad donde en la oscuridad las luces iluminaban los edificios, indicaban a la gente por dónde caminar.

era una ciudad donde todos hablaban y pocos se escuchaban. todo lo contrario a lo que sucedía en el pueblo.

la luz la lleva la gente. no los edificios, las calles. lástima que, al menos desde las alturas, no sea evidente cómo ilumina el ser.

Eurice dijo...

Vaya te has dado cuenta que me va el boxeo ;),ja,ja,ja.
Me encanta que aprecies mis escritos y lo pilles a la primera.
Los tuyos son más complicados.
Gtacias por tu comentario...
Un saludo y arregla el ascensor que estoy agotada cuando llego al pasillo de la octava ;)
Saludos!

J dijo...

Yo adoro quedarme en silencio, contemplando, en una de esas tardes rojizas, cómo los circulitos de luz que se proyectan sobre la pared desde los agujeros de las persianas desfilan como una legión romana, en una sincronización y alineamiento perfectos, de norte a sur, hasta meterse en mi cama donde deben tener su campamento. Me ha gustado mucho el texto. Un saludo.

Pilar dijo...

La luz es ciertamente lo más bello de la oscuridad. Un cuerpo disimulado en la penumbra del que sólo ves una espalda rayada por la la Luna y la persiana, pero del que intuyes todo lo demás. No se me ocurre una estampa mejor.

Lindísimo, como siemptre.

Un besito

DonLimpio dijo...

Los semáforos son luces que pone el hombre para organizar al hombre... q pesados no¿?
rojo-prohibición... solo por estar prohibido dan ganas de acelerar. Si te pilla la poli siempre puedes decirles que eres daltónica.
Cuando no se trata de semáforos... siempre es mejor pedir perdón que permiso.

;)

V dijo...

Las luces, están por todas partes, ¿verdad?

Supongo que nos evocan el pasado, las vemos en el presente y sabemos que estarán allí en el futuro.

Me gustó mucho tu modo de escribir... a veces, da gusto saltarse los semáforos, solo por sentirnos como niños ante lo prohibido.

Un saludo:

V

J. J. García Rodríguez dijo...

No sé si lo que te digo estará a la altura de las prohibiciones referidas en el texto, pero si te digo la verdad, hoy no me ha quedado más remedio que contar hasta dieciséis para que no me vuelva a pasar aquello que te conté, que te cuento últimamente. Por si las moscas. Sólo por si las moscas. De hecho creo que lo he leído unas 16 veces para no atropellarme: a veces me doy miedo.

Jejej, bueno, exagero... Lo he leído con más tranquilidad, nada más. No ha pasado. Hoy no ha pasado. ¡Todo bien! Me gusta lo escrito, 24. Por cierto: desde hace mucho tiempo me gustan los infinitivos, el uso de los infinitivos; razón por la que vengo fijándome últimamente, con deleite, en cómo los empleas. Manías... Manías mías.

Saludos parpadeantes.

Miguel Baquero dijo...

De pequeño, cuando me regalaban un diccionario, siempre me iba a ir si figuraban las palabrotas. En el VOX no venían, como mucho "pene". Ahora ya, qué lástima, me he acostumbrado a ellas.

Un texto con muchas luces. Un placer darse una vuelta por aquí.

Anónimo dijo...

Hola colegui!!,nada de cruzar a oscuras tu pasillo esta muy iluminado, no da miedo pasar, me gusto la visita!!!

Rochitas dijo...

¿ud sabía que según Borges la ceguera es amarilla?
¿Quiere que le mande mi curso completo de Joyce? Fue ud la que me preguntó por Dublinese ¿verdad?

Susy dijo...

casi siempre te leo dos veces. No sé si porque me sabe a poco o porque me pierdo, o creo perderme.

No encuentro tu correo electrónico, si lo tienes a bién, escríbeme tú al mío, que quiero preguntarte una cosa ¿vale?, bueno... tu verás, claro.

Mía Ausonia dijo...

las luces son capaces de parar al mundo.
Como las armas.
como vos.

manu dijo...

Ciertamente toda cuestión domesticada es un absurdo, una coacción, un consecuente abuso, una firme limitación y una concluyente pérdida de identidad.

Salutes doña!!
Buen finde

Rochitas dijo...

¿EL CLARO, COMO? ES CON RESPECTO A JOYCE? MANDEME UN MAIL A ROCHIE_ROSE@YAHOO.COM.

Isabela dijo...

Uff!!
Que buen relato.

Laura dijo...

madre de dios
pero cómo me gustas, carajo...

me encantó lo de las luces maduras... :)

Rochitas dijo...

y???????????????

rubén m. dijo...

La pausa, la transición entre la luz y la oscuridad, entre el movimiento y la parálisis: ¿por qué siempre hemos de transigir? ¿No sería posible salirse de uno mismo por ese pequeño hueco entre dos latidos?

Un abrazo

Rochitas dijo...

rochie_rose@yahoo.com.ar

Lucía Corujo dijo...

Es un texto redondo. Me ha gustado mucho. Con tanta luz domesticada como dices tú, no podemos ver una de las mejores luces salvajes: la de las estrellas.

Besos :)

Mía Ausonia dijo...

Increíble tu comentario! me reí un rato re largo!
sos una divina :)
un abrazo. te sigo.

Entransicion dijo...

¿vas a ver la peli de alicia en el pais de las maravillas?

Un beso

Entransicion dijo...

Hola paciente....

...

Mía Ausonia dijo...

no se lo que quiere decir coprofágico, así que lo busqé en la real academia y no estaba, que quiere decir? :)
un beso

Pez Susurro dijo...

Echo de menos el líquido de tus ojos...


... sólo puedo callar...

Caja de Cartón dijo...

Las luces tienen fuerza para muchas cosas, nos ayudan a vivir, a no tener miedo a la oscuridad, nos inspiran, nos embelesen, nos crean la adicción de mirarlas fijamente sin saber muy bien por qué.

La luces, como comentas, son más atractivas cuando son libres, cuando pueden volar por si mismas y no están atadas ni programadas según una voluntad superior.

Un saludo, encantadísimo de leerte,
Caja de Cartón.