"Al llegar aquí, hace unos meses, afirmaba estar muerta. Desde que alguien se llevó mi equipaje donde tenía guardado un secreto y un cadáver..."

10 junio, 2009

C’est la nuit


Soy un renglón de la noche. Penetro en la noche como una navaja se hiende en la piel entre costilla y costilla. Veo la noche, no hago otra cosa que forzar la vista, sin ansias de gafas ni de crepúsculos. Berkeley afirmaba que el mundo no existe más allá de la percepción, el empirismo siempre ha sido una lucha constante con el pensamiento, ni siquiera existe lo tangible. ¿El espacio o la luna flotan más allá de la vista? Cerrar los ojos es lo mismo que mirar fijamente a la noche; no desaparece el mundo, desapareces tú. Luego Hume lo explicó mejor; mejor que yo, por supuesto. Ya casi no sé lo que digo ni siquiera cuantos grados tiene esta botella, ni su color. La noche se cristaliza en la calle y en la protesta. Nos narcotiza con sus letreros encendidos, con el alcohol de los bares, con multitudes que gritan fármacos artificiales, con sus intermitencias de coches a doscientos, con sus fantasmas y sus miedos. Le escribo a la noche, sin tener necesidad de lunas, así hablaba Artaud de todos los poetas. El poeta piensa, el genio ve. Que le den a todos los genios y poetas. Maldita sea. Se trata sólo de la noche sin más versos ni metáforas, nadie ha sabido desnudar a la noche, dormirla de pie, vomitarle soles, multiplicarle los cabellos. Ahora lo pienso “La estupidez es por cierto, un producto de la voluntad” –Huxley-, me apunto voluntariamente. Quiero ser notablemente estúpida. Quizás ya lo sea. Sería feliz entonces. “Una vez quise ser inteligente y me volví desgraciada”, deseó Zoé Valdés. La noche no termina nunca, cuando llega el día hay noche en otra parte del mundo o alguien que la escribe y se le va, como a Aleixarder se le iba en la muerte o en el suspiro. La noche no acaba de irse nunca, o sus pasos nos llevan hacia el recinto de los sueños, laberinto Valeriano donde nunca te encuentro. Au contraire. Se pierden todos los ángeles oníricos de Blake contigo. Nunca fue la noche verdad, lo veraz de la noche lo pintó Goya en un cuarto oscuro donde la revelaba “El sueño de la razón produce monstruos” eso Géricault no lo entendió nunca y se empeñó en lo oscuro. La noche es un alquitrán que se pega a la suela de mis zapatos sin suelo. Sin suero. Soy un renglón de la noche donde nada se escribe. Se dibujan travestís y prostitutas en estos escenarios alumbrados de bombillas color sangre. Nos traficamos de maravillas. Lautrec hubiera pintado mis medias rotas y las uñas rojas que no tengo de tanto arañarme los burdeles de la carne. He cenado mentiras. Me han mordido como Cronos se comió a sus propios hijos. Mientras yo asentía llevando en el ojo una estrella que me cortó con sus esquinas. La noche, la noche, la noche. Lo de menos en la noche es que sea tan profunda, la noche es el subconsciente de la realidad, pero eso sólo queda bien en la literatura. La noche aquí es un espejo negro donde Béla Lugosi se mira mientras Weissmüller lanza un grito desde un psiquiátrico que no existe. Noctámbulos. Locos. Apátridas de la claridad. Aquí la noche es noche como el alma lo es sin haber sido. De alguna manera. A la noche la educamos con las horas, la cogemos de la mano y nos la llevamos a la cama o al quicio de la ventana, la colocamos arriba como una verdad última: “Amé a Pelagia Vlassov, una noche, como se ama una espina”.

Discúlpame, sólo pretendía decirte –hubiera sido todo mucho más sencillo- que por encima de las filosofías, las artes y las literaturas, simplemente estoy recordando aquella noche que pasé contigo. Así, como un pequeño renglón de la noche donde alineaste tus diminutas letras azules, que hiciste desaparecer, tímidamente, antes de llegar el día.

21 comentarios:

Laura dijo...

porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo
"amor"

(Benedetti)

Un renglón de la noche que se disgrega con los picotazos de los cuervos, con el canto del gallo al amanecer, o con las farolas eternamente calladas. Un renglón de la noche que no trasciende, que apenas sabe de gritos ni de llamas.

Besos

Hatüey dijo...

" La noche es interminable cuando se apoya en los enfermos"
(F.García Lorca)

A veces su mano cubre los ojos,
La noche es una amante insaciable
A veces sus sombras nos dan luz para pensar.

Besos desde el otro pasillo,

Violeta dijo...

Hay las noches, gracias que algunas pastillas hacen que desaparezca la soledad y con ella la nostalgia, que la mañana borra...un beso guapa.

Calle San Juan de Dios Nº8 dijo...

Preciosa descripción de la vida nocturna, del recuerdo de una noche.
Borracheras de filósofos, travestismo de pintores, miradas de poetas.
Sin duda es el que más me ha llegado.

Un saludo muy grande

Camy dijo...

Me siento exhausta de tanta literatura,filosofía... y no es una crítica, es una envidia...

Cuando llega la noche es cuando nos encontramos con nosotros mismos y eso no es fácil ni llevadero.

Un fuerte beso

Alberto Espejel dijo...

durante la noche desaparecen las fronteras . la noche se vuelve un mismo gigante país para todos . basta caminar a media noche por algún barrio (turístico o no) para sentir de inmediato hermandad, sociedad, cofradía con cualquier otro caminante que ande por ahí

en la noche es más fácil reconocerse en el otro

tenerle miedo a la noche es síntoma de tenerle miedo a uno mismo, a la vida: la noche nos regresa a cierto estado de delirio, a cierto estado primigenio de vulnerabilidad, a cierto estado de vacío desde el cual es más fácil comenzar a crear (crear fantasías, crear sueños, crear otredad, crear romance, crear ficciones (es decir, crear realidades), crear mundos, crear puentes)

la noche es como una caricia a profundiad . la noche es un rincón de nuestra identidad . la noche es un motor de búsqueda, una mónada accesible, la geografía apropiada para abandonarse un rato de la percepción

en la noche uno se encuentra

a veces con otro, a veces con uno

a veces con pulsiones trasatlánticas

LABELIA dijo...

Paseo nocturno entre pinceladas y palabras, ambas se confunden con la alevosía de los tristes.
También la noche se te asemeja,
la noche remota que llora,
muda, en el corazón profundo,
y las estrellas pasan cansadas.
Una mejilla toca una mejilla-
es un estremecimiento frío, alguien
se debate y te implora, solo,
perdido en ti, en tu fiebre.

La noche sufre y anhela el alba,
pobre corazón sobresaltado.
¡Oh rostro tapado, oscura angustia,
fiebre que entristece las estrellas,
hay quien, como tú, espera el alba
escudriñando tu rostro en silencio!
Estás tendida bajo la noche
como un cerrado horizonte muerto.
Pobre corazón sobresaltado,
en un tiempo lejano eras el alba.
Pavese no era la alegría de la huerta, supongo que precisamente por eso me gusta, él y todo aquello que se escapa de entre los dedos.
Ya sabes, te invito a conjurar a los vivos.

Walter Portilla dijo...

Qué bueno es encontrarte con un par de copas encima querida Paciente (si es que no me equivoco con el texto y eso no te confunde). Otra faceta tuya que dejas traslucir en tus escritos, siempre saliéndote un poco de la línea para decirnos subliminalmente lo que queremos escuchar, y siempre termina en una historia en la que confluye el amor con la nostalgia.
Un beso querida amiga.

BUENAS NOTICIAS dijo...

La noche te permite ser todo y no ser nada. La noche te permite crearte y recrearte. La noche te permite, incluso, soñarte.

Tal vez ya la conoces pero, por si acaso no es así, te recomendaré una novela. No sé muy bien por qué pero siento que te la tengo que recomendar hoy. Supongo que una palabra de tu texto me la ha traído a la memoria: "El filo de la navaja" de Somerset Maugham. Genial.

Se podría hablar días enteros de la noche. Se podrían escribir muchísimas más líneas de las que ya se han escrito. Pero tú siempre te apartas del camino, paciente. Por eso, supongo, eres tan especial.

Te abrazo fuerte

J. J. García Rodríguez dijo...

El pensamiento no existe; es ficción al igual que los sentimientos. Mera reacción química: fuego de artificio, vamos. Es algo que tengo presente desde que era jovencito.

Luego está todo ese rollo del azar y su puta madre. Que hace que las cosas se relacionen fisicamente dentro y fuera de nuestro entendimiento. Por ejemplo.

El genio, el verdadero Dios, lo llevamos todos y es una lástima que no esté al alcance de todos saber disfrutar de eso. Ahí radica quizá la única grandeza de los genios, y su verdadero legado. Lo otro pasará a la historia, con mayúscula o con minúscula. Qué más dará, ya.

Esta balada nocturna -dicho así sin pensarlo demasiado, aullido o maullido también me vale- me ha recordado a una reciente canción de uno de mis autores favoritos (Cuando Se Apaga La Luz), uno que escribe como nadie sobre noches, con lunas de cáncer y todo; y sin necesidad de imprentas.

Sus tonadas me han acompañado desde siempre, recuerdo cuando me marché de la Universidad casi casi antes de haber llegado: qué casualidad, qué bendita coincidencia, que existieran en mi eléctrica zona -grácias Juan Ramón- ese bálsamo: "deja de pensar, el caos ya tiene teoría" o "faltan soñadores, no intérpretes de sueños".

A mi todo esto que dices de la noche ya no me vale, pero me entretiene mucho leerlo, quizá con cierta nostalgia, quizá con cierta distancia.

A lo que iba: los poetas somos todos gilipollas. No lo dudes. Por no hablar de clérigos, políticos, delicuentes, funcionarios de ventanilla, lelos, presumidos, informáticos, carteros, enfermos mentales, chorizos, periodistas, filósofos y gente de ciencia en general; y así hasta el infinito. Sobre todo cuando nos dan calabazas.

Dicho esto, voy a ver si me tomo una cerveza o dos, antes de caer rendido en mi ataúd. No vaya a ser que me ponga a ensayar de nuevo el grito de Tarzán y me echen del ciber...

Y no, no se me ha olvidado decirte que me ha gustado mucho lo que has escrito.

El resto, disculpen si me extiendo: es lo que tiene maldita libertad de expersión. Es una falacia también.

Un abrazo a fondo perdido.

Chef El Chine dijo...

La noche tiene la desgraciada de haber sido mal-llamada en castellano. Los italianos la refieren como "notte", a mí fonéticamente me recuerda a "non te" que se me antoja como un "sin ti". También podría asemejarse a un "non cè" (sonando -non che-) que viene a decir algo así como "no hay". No hay personas pues duermen, no hay amante pues sientes soledad, no hay control pues necesitas desfogarte, no hay lucidez porque buscas una caricia, simplemente no hay...

Argonauta dijo...

Hay momentos y palabras que poseen la facultad mágica de alargar las noches, de distorsionar los días.

Las tuyas siempre sugieren esa posibilidad.

Saludos desde el Mediterráneo.

rubén m. dijo...

"La noche es un alquitrán que se pega a la suela de mis zapatos sin suelo. Sin suero. Soy un renglón de la noche donde nada se escribe. Se dibujan travestís y prostitutas en estos escenarios alumbrados de bombillas color sangre. Nos traficamos de maravillas. Lautrec hubiera pintado mis medias rotas y las uñas rojas que no tengo de tanto arañarme los burdeles de la carne. He cenado mentiras."

espléndido

J. J. García Rodríguez dijo...

Se escribe para reconquistar la derrota sufrida siempre que hemos hablado largamente. Hay cosas que no pueden decirse, y es cierto. Pero esto que no puede decirse, es lo que se tiene que escribir.

María Zambrano
Hacia un saber sobre el alma.


24, se te extraña!

BUENAS NOTICIAS dijo...

¿Todo bien, princesa?

Anónimo dijo...

La tecnología parece no tener piedad con nuestra paciente nº 24. En breve, volverá para abrirnos las puertas del pasillo. Saludos a todas y a todos de su parte.

Un anónimo admirador.

BUENAS NOTICIAS dijo...

Bueno, sabiendo que se trata de la tecnología, me quedo más tranquila. Un abrazo fuerte, querida paciente!!!!

Violeta dijo...

QUE ALEGRIA REENCONTRARTE, ADEMAS HABIA PERDIDO TU CONTACTO Y NO HACIA MAS QUE BUSCAR EL PASILLO DE LA OCTAVA Y NO HABIA FORMA, YA NO TE PERDERÉ ESTAS CON MIS BLOGS FAVORITOS.....Un beso enorme mi querida navegante...

Paula Malugani dijo...

Querida Paciente nº 24, me encanta perderme en los paraisos de tu voz, te siento un alma hermana, aunque no te conozco, pero tu letra es lumbre y miel aunque esté oscuro. Te dejo un brevísimo poema inmenso de Pizarnik con título: Exposición Goya:
'Un agujero en la noche súbitamente invadido por un ángel'

Volveré a tu pasillo-paraíso disfruto de tu voz.
Besos!

Stalker dijo...

Gran texto, Paciente número 24

abrazos

Walter Portilla dijo...

Gracias por estar querida Paciente a pesar de los problemas que tienes con la red. Mi abrazo y un beso. Que se te mejoren las cosas.