"Al llegar aquí, hace unos meses, afirmaba estar muerta. Desde que alguien se llevó mi equipaje donde tenía guardado un secreto y un cadáver..."

04 mayo, 2009

¡Oh! Lelian



Para D.



A veces pienso en el sueño como estado o como verbo. Estoy gestando un sueño con el cordón umbilical de la vida. A veces pienso en esas cosas que sólo se piensan a altas horas. Cuando el tiempo se eleva tan arriba. A veces pienso en crêpes de chocolate, o bocadillos de mantequilla y azúcar en el kiosco del Lyceo. A veces, incluso, pienso en los disfraces que nos miraban desde aquel escaparate tan barroco de la calle St. Sulpice ¿era esa la calle? A veces no recuerdo. A veces pienso en la télécarte que tenía que comprar yo porque a ti te daba vergüenza hablar en francés aunque tu vocabulario fuera mucho más extenso que el mío. A veces pienso en el color de las paredes de la casa okupa donde nos quedamos aquel invierno estudiantil y en todos aquellos artistas que nos miraban con celofanes en los ojos. A veces pienso en los abrazos que nos dábamos cuando la habitación se quedaba a oscuras, como protegiéndonos de aquel todo que al final nunca era nada. A veces pienso en aquellas enormes puertas verdes, carentes de cerraduras, que nos traía siempre un miedo más verde. Las sábanas ásperas, casi rotas y la escasez de mantas, también en eso, a veces, pienso. A veces pienso en fines de semana pintándote sobre el lienzo mientras tocabas el violín en la Place du Tertre después de hacer muchos kilómetros y esos bobos que querían comprar todos los cuadros porque les resultaba extrañamente poético que a los dieciséis años estuvieras embarazada –tú nunca tuviste dieciséis años-. A veces pienso cómo pariste a la niña en el suelo ya que se hacía imposible llegar a tiempo con la que estaba cayendo. Y a todos esos artistas paseándose con ella en los brazos y rebautizándola según preferencias artísticas, uno incluso la llamó fauvismo, también en eso pienso. Cuadros de Yvette, canciones de Yvette, esculturas de Yvette y aquella cosa de hierros que era Yvette, la casa se llenaba de ella, se alegraba, se alargaba. A veces pienso en Le Père Goriot –así lo llamabas tú- poniendo orden; Arrête-toi! mientras le ponía aquellos coloridos pañales que previamente habían servido de boceto, luego nos daba mucha pena tirarlos. El viejo Goriot que al principio nos parecía un ogro malhumorado recién salido de las cavernas. A veces pienso en esa frase que le repetía constantemente a Yvette como si ella entendiera ya cómo funcionaba todo esto de la existencia ¿No estará aún castigada esta torpe inocencia? ¡Oh! Lelian. ¡Oh! Lelian. Y cómo todo aquello nos cambió la vida.


Mi madre me ha dicho: Recuerdos de tu amiga. Y yo he sabido, enseguida que se trataba de ti. ¿Sabes que me mandas recuerdos como quien envía un taxi para volver de regreso?

7 comentarios:

Camy dijo...

Los sueños son las realidades, creo, más reales de las necesidades cotidianas.cuando pensamos como en un sueño, necesitamos de nuevo volar, a pesar de que ni las ciudades, ni los amigos, ni las vivencias sean las mismas, pero necesitamos volar...
Eso pienso...

Walter Portilla dijo...

Espero que el sufrimiento de ambas no haya sido el mismo que en la obra de Balzac, que no se trate de un Goriot que mal recuerdan y que duele traerlo de vuelta a estas páginas de la vida.
Pero son vivencias, sí, allí originas tus letras que te duelen de escribirlas y aunque clamas por el olvido de los malos recuerdos, son los buenos los que te han invitado a recorrernos por tu memoria.
un abrazote querida paciente.

Feroz dijo...

buen momento para levantar el teléfono... ¿no?

BUENAS NOTICIAS dijo...

Querida paciente, hoy eres tú quien me deja alucinada porque llevo todo el fin de semana pensando en lo que significan los sueños y en su relación con las vigilias. Me sigue sorprendiendo esa cercanía. Y me encanta.

Tu texto también me ha encantado. Tienes un escribir poético que me llega muy dentro. Y me hace sentir bien. Aunque nostálgica.

Te mando un abrazo fuerte,

Elena

J. J. García Rodríguez dijo...

Mejor Yvette que fauvismo, dónde va a parar.

Te cambio un par de enlaces por ese regaliz:


1-Control; la peli a la que se hace referencia a mitad de este programa de radio:

http://www.rtve.es/mediateca/audios/20090408/dificil-existencia-ian-curtis-ojo-critico/472036.shtml?s1=audios&s2=programas-rne&s3=el-ojo-critico


2-Concierto de C. Rosenvinge:

http://www.rtve.es/mediateca/audios/20090129/los-conciertos-radio-christina-rosenvinge/394550.shtml?s1=audios&s2=programas-rne&s3=los-conciertos-de-radio-3

Por cieto, tu amiga debe sentirse muy orgullosa de lo que ha leído.

Calle San Juan de Dios Nº8 dijo...

Geniales los recuerdos.
Genial el tener a alguien a quien recordar y saber que algún dia podeis coincidir, aunque nunca lo hagais.
El pasado nos hace como ahora somos y hasta el parir en mitad de la calle puede ser un recuerdo precioso, por que forja nuestra personalidad.
Me encanta como escribes, tu modo de describir las situaciones me embraga.
Saludos.

Paula Malugani dijo...

Querida y paciente amiga, es un disfrute pasear por tus letras, ya haga sol o lluvia, siempre resplandece en vuelo, el verbo poético, esa alquimia precisa de tu voz... Me enacanta ver tu pluma impactando en mi corazón!