"Al llegar aquí, hace unos meses, afirmaba estar muerta. Desde que alguien se llevó mi equipaje donde tenía guardado un secreto y un cadáver..."

07 mayo, 2009

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Hola oscuridad, mi vieja amiga,

he venido a hablar contigo otra vez.

Simon & Garfunkel.


Alguien ha cruzado hoy la niebla blanda del espacio. Alguien se ha deslizado sobre la transparencia de la noche, para firmar unas pocas palabras en la escritura del mundo. Aquí, de regreso a esa naturaleza cruda que es lo inmenso del tiempo. Volver de una manera menos leída, más efectiva. Yo seguiré siendo esa mirada cansada que se deshace desconocida, devorando, quieta, el coro afinado de sus letras. Un segundo de vida, una síntesis de mi desorden, una cúpula de mi espera. Alguien viene con su soledad de piano a este mundo sin sonidos, probablemente, es un diálogo yacente, ya difunto, que se escribe sobre una tumba, en algún muro. No sabría decir qué de realidad qué de penumbras hubiese pintado como remiendo de ese algo que no existe. En contrapunto me quedo escuchando todo lo que tiene de grito un silencio, entre un papel y unos dedos sin movimiento. Me gustaría decir soy, como soy tantas veces, pero lo cierto es que finalizo, me impongo elaborados límites cuando se trata de que me miren tan lejos, tan de repente. Sólo es alguien y sin duda algo, que subrayé a diario, como la definición gigante de una sombra. Claro, es un susurro de nada diminuto y concentrado, un susurro de viento sin destino. Es en un mundo más oscuro, es en un mundo sin olfato y de pronto no saber quién. Descubrir que tras la bruma, a kilómetros de distancia, a rincones de mi cuarto, hay alguien que se escapa, que desaparece sobre el fondo de una superficie, que se va sin haber venido, que se aleja, inapelablemente, cuidadosamente. Sin decir palabra. Yo sigo ese todo que no es, con dulces llagas en los pies descalzos, para embeber lo absurdo, y llegar con la piel abierta -sin que me espere-, a su nada.



[Muchas veces regreso a ese lugar, muchas. Aquí son las 03:19am y hace un frío de mármol]




10 comentarios:

Carz dijo...

Hay otra vieja amiga más punzante que la oscuridad, que muerde como una araña devora a su presa o a mi corazón cuando lo envuelve su seda: la desesperanza. Araña las últimas sombras del atardecer y las lastra con plomo.
Pero todo eso, no sucede hoy. Hoy hay girasoles por las calles y nubes azules bajo un cielo blanco.

Un beso.

Camy dijo...

Seguramente no he atravesado esa oscuridad y por ello me voy dando golpes con cada palabra. Palpo como ciega, una dura ¿¿¿ dolorosa????? realidad personal que la deja a la vista de quienes a muchos kilómetros, intentamos entrar, olfatear, comprender.

volveré, ya lo creo.

arena dijo...

Mientras sigan sin aflorar las palabrass he pensado en buscar una canción que me una a cada uno de vosotros, la que he elegido para ti espero que te guste...un beso enormne querida amiga.

J. J. García Rodríguez dijo...

AÚ.

Aullido
sordo tuyo
por escrito
queda en los poros mi leer.

Un/ tu silencio
con
el que marcas un/ tu territorio,
que se escapa,
que
lo
quieres siempre para ti/ ni.

Para ti/ ni,
nunca para mí,
araña
como un animal.

BUENAS NOTICIAS dijo...

Oscuridad y soledad. De pronto, alguien y su nada. Aparecer, volver y marcharse. Puedes regresar a ese lugar todas las veces que quieras, querida paciente, pero sabiendo que también tienes otros lugares más cálidos donde acudir, puertas más abiertas, corazones más brillantes.
Te mando un rayo de luz. Para ti sola.

Calle San Juan de Dios Nº8 dijo...

Una gran reflexión a tan altas horas de la madrugada. A veces pienso que la inspiracion se oculta en la oscuridad de la noche para aquel que la sabe esperar. Mas cuando nos pilla dormidos crea los sueños o las pesadillas segun como esté de humor esa noche.
Un saludo

Feroz dijo...

me acuerdo de tí, te sigo leyendo.

Walter Portilla dijo...

Escribir a solas es escribir, no entiendo a las personas que optan por hacerlo en grupo, no me parce una isnpiración genuina, personal, auténtica. Y te salen así las palbras, como alumbradas por una pequeña luz detrás de la oscuridad en la que escribes hoy.
Y te cuento, querida Paciente, que siempre hay, por más oscuridad que llegue a nuestro camino, una peueñ, tal vez ínfima, luz. Basta esa pequeñez para emprender una búsqueda de lo que no hallamos cuando estábamos todo iluminados. Muchas veces, también, encontramos mejor las cosas y a nosotros mismos, en la casi completa oscuridad.
Mi abrazote enorme.

J. J. García Rodríguez dijo...

Pues hoy he vuelto a escuchar Una Décima de Segundo, varias veces, qué remedio, ¿no?

Desde que volví del trabajo estoy pegado a la radio, no físicamente sino emocionalmente. Lugar donde siempre te podías encontrar con Antonio, Antoñito, Vega. De eso lo conozco. De escucharlo cantando por mi casa (televisión, radio, internet: siempre está por ahí), no hace falta querer encontrarlo. Quizá porque es uno de los pocos compositores españoles que tiene de su lado al público y a la crítica.

Mientras sonaba la canción (la que canta junto el piano de Teo Cardalda) me he acordado de ti. A grades rasgos, en ese momento, he encontrado muchas similitudes en la forma de escribir, en la forma de enlazar emocionalmente los objetos y los recuerdos a la hora de ir tejiendo el entramado del texto, no sabría como decirte, ha sido algo inexplicable, al margen de odiosas comparaciones.

Por un momento he visto que sus composiciones han tenido una gran influencia en tu vida. Supongo que habrá sido muy duro enterarte de la noticia.

En Radio 3, luego pondrán un concierto. También puedes leer un montón de reacciones personales de gente de su entorno, o de admiradores, en cualquier momento en:

http://www.rtve.es/noticias/antonio-vega-muere

Un fuerte abrazo.

LABELIA dijo...

Algo se me eriza por dentro ¿Puede la soledad ser empática con la soledad de otro? El primer poema--remedo o lo que sea--que escribí se llamaba "El sonido del silencio" muy original no era la verdad, sin embargo, la visión o ´línea o vacío no han cambiado ni un ápice. Quizás tenga que marchar "Dónde el viento de ciudad no me desangre más"
Tu susurro o grito me llega a la habitación, dos pisos, de arriba.