"Al llegar aquí, hace unos meses, afirmaba estar muerta. Desde que alguien se llevó mi equipaje donde tenía guardado un secreto y un cadáver..."

11 diciembre, 2010

I belong here

La mota de polvo viaja dentro de la luz, flota sobre finísimos hilos de aire, como la pálida sonrisa de un niño enfermo que tras la ventana persigue la vida de afuera, el desorden de adentro, todos los toboganes del domingo, los juguetes jugando solos en el suelo. Sueña/desea. Asomándose con el pelo revuelto en mechones largos/amarillos; el sol -que es otra mota dentro del universo- espera. No escribiré hasta que la mota de polvo caiga al suelo, hasta que sea el segundo de un reloj que marca el comienzo del suelo. Como si los comienzos se pudieran marcar de alguna manera concreta. Con algún movimiento, en algún giro exacto y quieto. Preparados, listos, ya. Pistoletazos del tiempo.

La arena se mueve sobre el calor. Pirámides de soles en los dedos. Juega el lápiz, insisten las letras, que zumban como moscas. Las palabras siempre abandonándome los ojos, ciñéndome las manos con una tonta inteligencia, no escribiré hasta que deje de existir el asfalto; el ruido de los coches, los callejones estrechos, las luces ardiendo en un cielo que no es cielo. Afuera, donde dicen la vida. ¿Qué será la vida para un bebé que permanece dormido dentro de la cuna? Escribir como un bebé que duerme dentro de la cuna. La vida no es más que un tránsito de peatones cruzando pasos de cebra, un fajo de billetes de tiempo en bolsillos ajenos. Robar bolsillos, gastarse el tiempo. Afuera crece el día bajo las miradas de todos los niños enfermos que miran tras el cristal, y se muerden los sueños subido a libélulas gigantes que los transportan hasta donde existen esos pequeños cadáveres de ilusiones colgados como llaveros. Escribir como un bebé que aún no sabe de todo eso, que sólo ve desde la cuna cómo caen las partículas de polvo con su silencio lento, la sonrisa inocente en los labios por los pequeños misterios del mundo, los domingos ciegos que sólo se miran pasar. Porque quedarme callada será perfecto, así el mundo se hará sordo, así utilizará ese silbato para perros –aún oyéndolo-, no le haré caso. Me haré la ciega. Me quedaré dentro de la cuna, porque sólo soy una niña que mira tras el cristal; enferma, doblemente enferma de libélulas y sueños.

20 comentarios:

J. G. dijo...

y lo que conseguirás cuando tengas el alta. guapo guapo. te echaba de menos.

Pez Susurro dijo...

Siempre, durante el trayecto por tus textos,
hay algún momento que me sobrecoge.

"No escribiré hasta que la mota de polvo caiga al suelo"

Que decisión tan exquisita.
Observar el proceso.
Esperar el descenso.
La determinación de no comunicar hasta que se cumplan unos tiempos.
Aguardar un acontecimiento tan cotidiano,
convertirlo en algo esperado...
No puedo evitar verlo así..

Me asombras.

Siempre merece la pena esperarte...

1600 Producciones dijo...

Mantas para una noche de frío...

Saludos desde mi cuna

Camy dijo...

No te dejarán en la cuna. Te silbarán más fuerte y ahuyentarán a las líbelulas.Esa otra mota dentro del univero, el sol, seguirá brillando o no, pero ahí estará y tú y yo y todos, giraremos ante los que nos convierten sin que queramos en marionetas y hablaremos, y escribiremos, y viviremos, Una vez que se ha dado el pistoletazo de salida, no podemos detenernos.No podemos hacer lo que queremos, siempre hay un hilo que nos mueve.
Un beso

Argonauta dijo...

Querida Paciente, diría que la enfermedad de libélulas y sueños es incurable e incluso sospecho que degenerativa. Tal vez sea ella la que te inspira una tristeza tan bella.

Te mando un abrazo desde la casa del acantilado.

PSYCOMORO dijo...

Se ha hecho muy larga la espera a tus palabras. Tus textos esconden una magia que resiste, que permanece allí cuando las luces marchan.

Carz dijo...

Dicen que los sueños siguen unas pautas tan precisas como la ascensión de las motas de polvo en corrientes convectivas.
Dicen que el orden lo pautaron las plantas al visitar jardines de humanos. Dicen todo eso, pero no como tú lo dices.
Grande, adimensionalmente.

Miguel Baquero dijo...

Es un texto tan poético, tan auténticamente poético, que duele

Alejo dijo...

Afuera un mundo esperando su retrato. Adentro sueños y lápices/deseos y letras.
un abrazo,
Alejo

La sonrisa de Hiperión dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Paula Malugani dijo...

Hoy, que una de mí insiste en querer volver a estas ventanas, en volverse a sostener en estas posiciones que habían sido alcanzadas, caigo de bruces maravillada en tu pasillo.
Gracias por cumplir. Por permanecer al pie de la letra.
Eres verdaderamente hermosa!

Alamut dijo...

Siempre que vuelvo a leerte me sorprendes, con tu profundidad, con tu capaciad de comunicarme....
Gracias
saludos

La sonrisa de Hiperión dijo...

Pasé por aquí a echar un ratito con tus cosas. Quiero aprovecharte, una feliz navidad. Te deseo lo mejor, para ti y para los tuyos.

Un abrazo enorme.

Ricardo Miñana dijo...

Que pases unas felices fiestas,
y que la paz y la felicidad entren
en tu hogar.

Un abrazo

♦PªU♦ dijo...

Siempre me transportás con tus letras, me sentí esa mota volando por el aire y tocando el suelo en el punto final.

Besos y felices fiestas :D

Vian dijo...

..

Rochitas dijo...

AY PACIENTITA, NO MENOS COMPLEJO NI ATRAPANTE QUE OTRAS VECES.
ESO SI, ME LLEVO HACIA EL CUENTO "GELATINA" DE LEVRERO, ES UNO DE LOS QUE PERTENECE AL LIBRO "LA MAQUINA DE PENSAR EN GLADYS".
¿COMO SE VIVIO ESE RECOMENZAR EN EL PABELLON?

Robërtier dijo...

Sometimes I belong anywhere.
Recojo motas de polvo cuando la plumilla se arrastra en el silencio.


Abrazos,

Bletisa dijo...

Impacta,emociona, sobrecoge tu texto.
¿Qué más se puede pedir a la poesía?
Un placer sra Paciente.

Rochitas dijo...

como me gustaria que se explaye en mi home. Es tan grato saber que generan las letras de uno en el otro...
se viene una transmutación violet' :O
encantome, desde ya. Tanto que si no leyo gelatina vere como hacer que acceda a él.