"Al llegar aquí, hace unos meses, afirmaba estar muerta. Desde que alguien se llevó mi equipaje donde tenía guardado un secreto y un cadáver..."

10 noviembre, 2009

Little boy*



Se han perdido las fotografías, vuelan por el aire como cenizas, caminan por las azoteas de no sé qué ciudad, siempre la volatilidad de una ceniza sobreviviendo a todo abrazo de neutrones, sujetadas en el aire por las cuerdas del viento, como hojas caducas que caen hacia el cielo, allí arriba con ligero balanceo de mecedora; suben y bajan, podría decirse que es un estado emocional. Han desaparecido los libros de la biblioteca, la posibilidad ontológica como principio existencial de su arquitectura, dentro se miran unos a otros, con los ojos huecos de letras, se derritieron las palabras arrasadas de un devastador silencio que les quemó los labios y se quedaron las mesas vacías, aplastadas en el suelo como plastelinas moldeables. El suelo sigue temblando. Cede al ruido de los gritos tras las ventanas rotas. El mundo es moldeable ¿Dónde están nuestras fotografías? No hay nadie en el cine. Hago recuento de lo desaparecido como Noiret contaba soldados en aquella de Tavernier y creo que Godard ha regresado con vocación de asesino. Pero no hay nadie en el cine, el cine está ciego, las butacas miran a la pantalla, también ciegas, las personas están ciegas, yo estoy ciega y la pantalla es un papel pegado a la pared que se viruta en el suelo, el suelo está ciego. La “cinergia” de Méliès carece de movimiento o sólo es la demolición de un muro en 1895. No hay espectadores, las imágenes están chocando en la oscuridad como sombras fusiladas. Las cenizas de un muerto pegadas a la pared conformando un cadáver de recuerdos ¿Dónde están nuestras fotografías? ¿Dónde? Si las cenizas sobrevivieron…La música no suena en el tocadiscos, las notas mudas, no el papel arrugado del vinilo, las notas mudas buscando algún disco, todo el silencio del mundo gira una y otra vez bajo el fonocaptor; inútil pescador en un charco. No se escucha nada que parezca cotidiano, reconocible, amable, nada. No suena la música en el tocadiscos. Las notas mudas, desnudo el sonido por los cables telefónicos, se pierden las llamadas, los sonidos. El silencio da miedo, el silencio destruye al silencio ¿Dónde están nuestras fotografías? Dime dónde. Las personas pisan los cuadros caídos en el museo, las pinturas al margen de la vida, los marcos deformados tienen la opción de apartar cuerpos, penetrados por miradas perdidas, como un diminuto algodón en una herida abierta. Las obras de arte se hacen hogueras enroscadas en el sitio más exacto de cualquier simbolismo, más allá de sus autores, firmadas por la aprehensión del fuego que logra turbar cualquier materia. La oscuridad gana a la materia, allí no existen los objetos. La materia. Todos corren; dan vueltas como el fango en una ciénaga de sangre. Corren, todo el mundo corre, excepto los que tienen la piel adherida al asfalto, ellos no. Yo no. Yo me pregunto dónde están nuestras fotografías ¿Dónde tú y yo? ¿Dónde? En cualquier guerra, me dirás, es algo común que se pierdan. Que te marches ahora también es un modo de violencia Pero, ¿dónde? ¿Dónde están nuestras fotografías?


[Acuérdate de mí por error cuando te subas en el ascensor y le expliques a alguien que no hay botón que les salve del asesino]

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*Little boy hace referencia al nombre de la bomba atómica que se lanzó sobre la ciudad de Hiroshima.





The Trapeze Swinger-Iron & Wine

28 comentarios:

Delgaducho dijo...

Se consumieron como el recuerdo plasmado, como el tiempo congelado que albergaron...

Señor Posmópolis dijo...

afortunadamente no murió una nube. aun y con el disparo la nube tiene una ventaja: es vapor.

cuando el silencio es atroz se acerca más al mutismo, aprisionarse de la palabra.

buen día!

flash back tour dijo...

fuerte.
¿Dónde están nuestras fotografías?
Me gustó mucho, el suelo sigue temblando.

Beats dijo...

Todo se borra en tan pocos segundos
luego que queda?
gente pregutándose que ha pasado
horror derramado y desvastación.
sí,tantas cosas se van fundidas en unos segundos que el mundo tal vez haya cambiado ya para siempre.
1beso navegante

Soul dijo...

Estas cosas me erizan la piel...me dejan perpleja...sin palabras...
.
.
.
Un beso

Laura dijo...

qué maravilla de canción, cielo,
y qué científica te veo, qué exacta, qué calculada, qué audaz

o no

un abrazo que tngo ganas de darte de verdad

Robërto Loigar dijo...

Me tomo un sorbo tan caliente como para quemarme las yemas de los dedos...
Mis ojos se refrescan al leerte,
busco una fotografía, donde se congeló un instante que no recuerdo.

Abrazos ilesos,

Camy dijo...

Todo está en orden. Todo está en el caos. El caos es el orden por excelencia. ¿Acaso el caos no es el universo?
Amiga, tu entrada genial. No es novedad.
Un besazo fuerte

Señor Posmópolis dijo...

publicita el hecho relativamente pequeño. el problema es el marco, lo que queda enmarcado, pero cuando logramos escapar del marco entonces el hehco es relativamente enorme como el cielo de tu fotografía.

Señor Posmópolis dijo...

wow, adoctrinamiento en lo relativo... ojalá q en la realidad eso no sea tarea de la tele, sino de algo o alguien más. como saber q el amor es poco e insuficiente.

Mario dijo...

Y alguien apagó las risas en los espejos (Luis Ramiro). Este texto me reporta a esa frase.
Quizás a otras muchas.

Me ha gustado tu manera de erizar con la palabra, que no rizar con la misma.

Chef El Chine dijo...

¿Aún te acuerdas? Resultaban tan entrañables aquellas postales con pinta de fotografía que nos hicimos con tanto amor. Cuando el muecín cantaba a las cuatro y media de la madrugada en la medina de Marrakech, apenas a 15 metros, y nos despertaba, te entraban unas ganas atroces de acurrucarte, de enamorar. No me cansaría de verla una y otra vez. Qué decir de aquellos conciertos de etnia y multicultura abrieron nuestros sentidos en Las Palmas. Como olvidar los paseos por las mojadas calles de Dublín, no se si fue el frío pero por primera vez disfrutaste de que posara mi brazo en tu hombro. ¿Dónde están nuestras fotografías?.

La confirmación no titubea, ¡sí estás ciega… por miedo!

salvadorpliego dijo...

Vaya desesperación que muestras en esta historia. La despedida al fin duele, con fotos o sin ellas.

Un verdadero gusto leerte.

BUENAS NOTICIAS dijo...

Se han desteñido, comidas por el tiempo. Es el momento de hacer nuevas fotografías...

J. J. García Rodríguez dijo...

Qué curioso. A veces pienso que las fotografías antes o después emprenden el mismo camino que con posterioridad seguirán los recuerdos... ¿Dónde están las fotografías? ¿Dónde estarán los recuerdos? Te quedas preguntándote si será cierto eso de que la memoria es selectiva, si la fotografía, entonces, por una regla de tres, también lo es. ¿Dónde están las fotografías? ¿Dónde estarán los recuerdos? Y aunque en ocasiones parece lo contrario, yo creo que va en ese orden: primero se van las fotografías y luego los recuerdos. Pero al mismo sitio. Silencioso, donde permanecen.

rubén m. dijo...

(¿no se ha grabado mi comentario?)

rubén m. dijo...

(veo que no)

Mejor que ya no estén las fotografías: siempre mienten. Mejor el olvido sin asideros o la memoria reconstruyendo desde cero a su manera.

La destrucción del lugar, los edificios, los cuerpos, y la destrucción del amor. Como amante de Hiroshima Mon Amour este escrito punza en algún nervio profundo de mi yo, con la dosis de seconal propia del pasillo de la 8ª: el Godard asesino, el ascensor que falla, el cine sin pantalla y sin ojos. Un vacío impactante, un bostezo de la muerte.

besos

Complicidad del Roce dijo...

Pensar que en toda violencia
nuestra ausencia será suplida
por la abertura de un álbum familiar
que diga a través de nuestros ojos
que existimos como daguerotipos
condenados a muerte.

Señor Posmópolis dijo...

¿será confusión lo que hay en la línea del límite?

Feroz dijo...

me gusta mucho la idea de las butacas ciegas delante de una pantalla ciega. si no hay nada en la pantalla, si nadie mira, ¿para qué sirven pantalla y butacas?
Me recuerda cuando era niño y me imaginaba qué pasaría dentro del frigorífico cuando cerrabas la puerta. Luego supe que ni siquiera había luz. ¿para qué servía una luz dentro de una nevera cerrada?
¿hay gato dentro de la caja de Schrödinger? Aún así, todo fluye, todo gira, todo es.

Anónimo dijo...

Querida 24:

Gracias por el jardín de luces. Por tu persiana. Por cronoscopios, carámbanos y gelatina.

Gracias. Nunca un 18 estuvo tan lleno de sintagmas.

Es curioso. Estoy del otro lado, a veces, contigo. Y no sé, no sé cómo lo haces, pero tú aquí también lo estás.

Espero que no lleguen jamás esas síntesis. Me encantó cada letra de y su extensión en el tiempo.

No me gusta la palabra gracias, pero gracias.

Te sigo. Y como siempre, asonantemente, te espero.

M

Anónimo dijo...

Y por cierto, 24, me encantaría saber qué había dentro de esos 59 minutos de música.

Violeta dijo...

Comienzo de nuevo a caminar sin saber como andar el nuevo camino..sin saber que elegir en una encrucijada de caminos..solo se que quiero tenerce cerca...un beso enorme mi querica navegante, popr estar cerca..

Anónimo dijo...

te necesito sobre el tejado formando círculos concentricamente perfectos

La paciente nº 24 dijo...

Anónimo/a

Yo soy muy torpe con los lazos magnéticos.
¿Qué?

Lía. dijo...

Es este uno de aquellos escritos que realmente dejan sin tener mas que decir, solo que he recobrado memoria con una fotografía que se encontrada aparcada en un oscuro cuarto, anhelando quizás llevarme a sentir esto que gracias a ti y tu escrito he recuperado.
Fuerte y claro remecer has provocado, gracias por ello.-
Un abrazo.

Stalker dijo...

Gracias.

Oscar dijo...

Pase por tu blog y veo que te gusta mucho la literatura buen,Proust,Flaubert,etc a mi tambien!!!
Te invitoa que espies el mio, el blog obviamente...
Un abrazo
Oscar