"Al llegar aquí, hace unos meses, afirmaba estar muerta. Desde que alguien se llevó mi equipaje donde tenía guardado un secreto y un cadáver..."

27 noviembre, 2008

Será que suena Jacques Brel



El agua limpia en las manos, y el desorden, mi desorden. El polvo pesa ya en tu fotografía como la tirita en una herida, y me paro a limpiarlo con el cuidado que tuvieron mis dedos al rozar, aquella vez, tus labios. Ahora un roce intransferible, cansado sobre papel mate, que se enreda como una cuerda que al tirar, fácilmente, se suelta. La estafa del amor es que se transforme en polvo, en imagen, en cuerda. O que se resuelva en farola, tan fija, tan alta, tan encendida que no la alcance mi piedra, ni el apagón que se produce a una hora obligada de la noche. ¿Me recuerdas? Fui la asesina de tu idioma y de tus pecas. Fui la que dejó de ser ella, la que comprobó asustada que existen certezas en ciertos matices, como la tonalidad de un color afectado por algunas sombras o la suavidad de respuestas que hay dentro de una misma caricia, su complejidad, su reserva. Fui la coincidencia para tu mirada en esa guillotina que era la multitud del mundo, en aquel Avignon de olor a teatro callejero, por donde paseaban gatos de mil cabezas. L’eclatement de ta peau/épaule nue. J’en ai besoin. Y tu secreto. Fui una página dibujando el mundo, aquel niño que nos miraba mientras cruzaba los días y el viento derrotando a la lluvia, esa que arañaba nuestra ventana para despertarnos. Fui esa chica desnuda que se hundía en la espalda de tu blusa, en el otoño mínimo y perfecto que ofrecían tus rodillas. Aquellas tardes de amapola y fuego. Y una niña llorando despedidas. Tout de suite après. Fui la pubertad de tus deseos, la hoguera donde quemaste tu silencio, la ceniza más sólida de tu desconfianza, tu vergüenza, tu arrepentimiento. Fui además tu espina ¿La sientes aún? ¿La recuerdas? Será que suena Jacques Brel en la radio, será que tu recuerdo golpea dos veces o cien mil en mi puerta, será que la soledad tiene estas cosas, será que hoy he tenido que hablarle en francés a un chico marroquí de ojos madera que ha llegado al Centro. Será que yo…será que no se me quita esta tontería, casi impuesta. Supongo que es hora de que despedace tu fotografía o que la meta en el cajón más profundo y oscuro de mi confidencia, lo haré con esa certeza que siempre te resuelve cometa, lo haré como si se le pudiera romper una esquina a la primavera.


[Necesito la luna antes de que se me derrita la noche o la vida. Te lo digo a ti que te la llevaste el otro día]


6 comentarios:

Carz dijo...

Será que guardo fotografías desde hace 18 años que ya no representan a nadie. Será que aún la humedad de las lágrimas -ya sólo recordadas- se sigue infiltrando en el ánimo. Será que las dedicatorias en letras redondas aparecen desgastadas sobre páginas amarillentas. Será la cifra de un conjuro. Podrían ser tantas pequeñas cosas que otrora fueron tan grandes como mi pequeño mundo, pero también podría ser por algo completamente distinto: discernir el por qué de los sentimientos no es más que intentar retener agua en un cesto.

Feroz dijo...

"...cantado por Jacques Brel
desde su Plat Pays
en Tabití.
Del brazo irían Garfio
y Don Ramón del Valle-inclán,
colgados de una nube
del Mar de Nunca jamás,
y el feo Bradomín,
católico y sentimental,
daría sus dos brazos
por poder volar
con Peter Pan."
Vaya par de dos, el Garfio y Valle Inclán de Aunte, y el Umbral de Carz en el pasillo de la octava...

Pero no las rompáis, ni Reyes ni Carz. Alguien vendrá pidiendo que le enseñéis las fotos de la caja de galletas. Y si no las pide nadie, ¿para qué romperlas?

Walter Portilla dijo...

Quieres deshacerte de recuerdos, pero no podrás. Mas no te desanimes pues son buenos. No se guardan en cajones, en gavetas, en armarios. Se guardan en el alma, en el cuerpo, en cicatrices. Y fíjate que todos juntos, los recuerdos, te hacen bella, te dan vida. Aunque te hagan suspirar muchas veces, otras más alumbrarán tu paso, y lo quieras o no, serán parte de tu dicha.

Feroz dijo...

Aute, que no "aunte".

A veces, se me llena la mano de dedos...

Eulàlia B. P. dijo...

La música acordada o acomodada en un rinconcito;las fotografías, los olores.Ne me quitte pas...a saber, lo mismo era verdad, verdad, en ese momento.
Me gustas y me recuerdas a mi, ne me pas changer, a savoir.
Petonets escarchados recien llegados de calle oscura, pero ciertos, como cierta es la noche a las seis y media y como cierto es que fuíste página y yo un secreto. Lo seguimos siendo. Estoy en la planta de abajo, ya sabes.

la princesa inca dijo...

inpresionantes palabras-sueño...
gracias paciente 24....

muchos besos